Seguimos con palabras de William Johnston del libro referido anteriormente:`Párate a pensar en esta frase bíblica: ‘’Dios es Amor’’ (1Jn 4,8). Repítela muchas veces en tu corazón. Cuando lo hagas, saboréala, recréate en ella y descubrirás que es dulce como la miel en tu boca.
Repítela a tu propio paso y ritmo. Al cabo de un rato, desearás quizá detenerte y permanecer en silencio, sin palabras ni pensamientos. Es ése un silencio rico, sagrado, precioso, místico. Es en verdad el umbral de la oración mística. Guárdalo pues cariñosamente, como un tesoro, hasta que pasado algún tiempo comiences a distraerte. Vuelve entonces a repetir las palabras bíblicas, “Dios es amor…Dios es amor…Dios es amor”.
A veces hay personas que no oran porque tienen miedo de Dios. El miedo puede venir originado en primer lugar porque se sienten llenas de defectos, inseguras, culpables, pecadoras…Este miedo es absurdo e irracional, porque Dios es un Padre que perdona como el mismo nos quiso transmitir con la parábola del hijo pródigo. No debemos tener miedo a Dios porque él nos espera desde lejos y sale corriendo a nuestro encuentro.
Sin embargo hay otro miedo que puede derivarse del anterior y es el pensar que si nos acercamos a Dios tendremos que cambiar de vida. Y efectivamente es así. Si somos pecadores y oramos dejaremos de pecar, aunque nunca totalmente, pero lo haremos cada vez menos.
Si estamos tristes y oramos, dejaremos de estar tristes.
Si tenemos dificultades que nos parecen imposibles de vencer y oramos, saldremos de la oración son nuevas fuerzas para afrontar los problemas o por lo menos para aceptarlos.Si tenemos rencores, deseos de venganza y conflictos con otras personas y oramos, aprenderemos a perdonar.
Si sólo nos ocupamos de nosotros mismos y oramos, nuestra mirada se ampliará a las personas que nos rodean.
Así que efectivamente la oración cambiará nuestra vida, pero será un cambio a mejor, SIEMPRE. Aunque deberíamos tener en cuenta que lo mejor no es muchas veces lo que es agradable a nuestros sentidos, tema del cual hablaremos más adelante.


1 comentarios:
¡Hola! Mi nombre es Javier y deseo felicitarte por este blog. Creo que es muy importante que cobremos conciencia de lo vital que es cultivar la vida interior. Para mí es esencial cada día sumirme en el silencio para encontrarme conmigo mismo y con Dios. Gracias a esta experiencia diaria he experimentado una tranquilidad y una confianza que nada ni nadie me podrán proporcionar jamás. Sólo Dios. Muchas gracias y seguiré tu blog con atención. un saludo m.jesús.
Publicar un comentario en la entrada